Kristen Wiig pensó que esta exitosa película sería un fracaso

Apatow Productions / PR-ADN
Kristen Wiig creyó firmemente que una de las comedias más excéntricas en las que participó no alcanzaría el éxito esperado, a pesar del entusiasmo del equipo y la apuesta por un humor poco convencional en la industria cinematográfica.
Tl;dr
Un debut incierto para una comedia icónica
El estreno de Mes meilleures amies en 2011 no auguraba, ni de lejos, el fenómeno en que acabaría convirtiéndose. Pese al talento indiscutible de Kristen Wiig, quien no solo protagonizaba la cinta sino que también firmaba el guion, y a la dirección solvente de Paul Feig, la película arrancó discretamente: una segunda posición en la taquilla del primer fin de semana, eclipsada por el estreno de «Thor». Con apenas 26 millones de dólares recaudados frente a un presupuesto que rozaba los 33 millones, las dudas se instalaron rápidamente entre sus responsables.
Tensiones internas y desconfianza del estudio
La inquietud reinaba entre bambalinas. Tanto Wiig como Feig han recordado recientemente la falta de entusiasmo inicial por parte de Universal. La creadora relató en el pódcast de Amy Poehler que los ejecutivos parecían resignados tras el estreno: “Bueno, al menos lo hemos intentado”. El propio Feig rememoró en el SXSW de 2025 cómo sentía sobre sus hombros el peso de todo un género: “¿Arruinaría yo la comedia femenina?”. El estudio había marcado una meta clara: alcanzar los 20 millones en la apertura para evitar ser catalogados como un fracaso. Por si fuera poco, una proyección nocturna con escasa respuesta no hizo sino acrecentar las dudas.
Boca a boca: la clave del éxito mundial
Sin embargo, lo inesperado sucedió. A medida que pasaban las semanas, fue el público —más allá de cualquier campaña— quien tomó las riendas. El boca a boca convirtió a Mes meilleures amies en un auténtico fenómeno mundial, arrasando finalmente con casi 288 millones de dólares recaudados internacionalmente y superando cifras históricas dentro del universo Apatow Productions. El reconocimiento llegó también desde la Academia: dos nominaciones al Oscar premiaron tanto el guion original (firmado por Wiig junto a Annie Mumolo) como la actuación secundaria de una explosiva Melissa McCarthy.
Varios elementos explican esta decisión:
- Casting femenino memorable, con Wiig liderando magistralmente.
- Boca a boca decisivo, mucho más potente que cualquier promoción inicial.
- Sutileza cómica impecable bajo la batuta de Feig.
Un legado sin continuación… pero vivo
Aunque muchos espectadores sueñan con una continuación, Wiig ha cerrado rotundamente esa puerta; para ella, la historia está completa tal cual se concibió. No obstante, quienes echen de menos su humor pueden disfrutar del último trabajo conjunto con Mumolo en «Barb and Star Go to Vista Del Mar». Y mientras tanto, «Mes meilleures amies» sigue disponible en Netflix, consolidándose como ejemplo perfecto de cómo un comienzo difícil no impide dejar huella imborrable en el panorama cinematográfico contemporáneo.