John Astin: La película polémica que intentó evitar a su hijo

Atlantic Entertainment Group / PR-ADN
John Astin, conocido actor estadounidense, intentó disuadir a su hijo de participar en una película que resultaría ser un fracaso tanto de crítica como de taquilla, marcando un episodio polémico en la carrera familiar dentro de la industria cinematográfica.
Tl;dr
- Fracaso rotundo de la adaptación cinematográfica de Les Crados.
- Mackenzie Astin, marcado por el papel protagonista.
- Guion absurdo y efectos inquietantes alejaron al público.
Una adaptación que rozó el desastre
El intento de trasladar el fenómeno de las cartas Les Crados al cine, a mediados de los años ochenta, acabó por convertirse en uno de los mayores fiascos del séptimo arte. Aquella época estaba marcada por la fiebre coleccionista desatada por estas irreverentes imágenes, que parodiaban sin tapujos a las populares Cabbage Patch Dolls. Sin embargo, la transición al largometraje resultó todo lo contrario a lo esperado: ni el tirón comercial ni la popularidad masiva –con más de 800 millones de cartas vendidas– evitaron el desastre.
Mackenzie Astin: oportunidad perdida
Entre quienes confiaron en este proyecto se encontraba Mackenzie Astin, joven actor conocido entonces por su papel en la serie «The Facts of Life». Seducido por la promesa de triunfar en la gran pantalla y siendo él mismo seguidor de Les Crados, aceptó el papel principal. Su padre, John Astin, célebre por encarnar a Gómez en «La familia Addams», le advirtió con franqueza: “Hijo, esto no pinta bien”. No hubo vuelta atrás; los contratos estaban firmados y Astin quedó irremediablemente asociado al que sería recordado como uno de los mayores fracasos del cine juvenil.
Un guion errático y personajes grotescos
El argumento se movía entre lo absurdo y lo disparatado: criaturas repulsivas caídas desde una “poubelle” espacial irrumpen en la polvorienta tienda del capitán Manzini (Anthony Newley). Lo que podría haber sido una defensa ligera de la diferencia se diluyó entre bromas escatológicas, personajes definidos únicamente por defectos físicos exagerados y situaciones carentes de cualquier encanto involuntario. La historia pronto devino un desfile de vómitos, flatulencias y actitudes crueles, dejando atrás toda pretensión satírica.
Varios elementos explican este rechazo unánime:
- Criaturas caricaturescas, sin trasfondo ni desarrollo real.
- Efectos animatrónicos fallidos e inquietantes para el espectador.
- Narrativa incoherente, incapaz de cautivar ni siquiera a los fans más fieles.
De culto… pero solo para advertirlo
Lejos del éxito previsto, esta producción terminó citándose entre los peores descalabros fílmicos. Y aunque a veces surgen defensores acérrimos del “cine basura”, en este caso ni siquiera existe ese carisma peculiar que redime otros fracasos. Quien decida verla debería hacerlo sabiendo que no encontrará más que una curiosidad incómoda y un aviso sobre los peligros de confiar ciegamente en cualquier moda pasajera.