El misterio de Sabrina, la bruja adolescente: nostalgia noventera

ABC / PR-ADN
Han pasado 27 años desde el estreno de Sabrina, la bruja adolescente, y aún persiste entre quienes crecieron en los años 90 una incógnita sobre la serie, manteniendo viva la curiosidad y el debate en torno a este fenómeno televisivo.
Tl;dr
- Sabrina olvida conocer a Santa Claus entre temporadas.
- Incoherencia notoria en episodios navideños consecutivos.
- La serie mantiene su estatus icónico pese a fallos.
Un fenómeno noventero y su peculiar olvido
En el universo televisivo de los años 90, pocas producciones alcanzaron el éxito y la influencia de Sabrina, cosas de brujas. Con Melissa Joan Hart al frente, esta comedia conjugó con destreza el humor familiar y las peripecias sobrenaturales, llegando a sumar siete temporadas y 163 episodios. A día de hoy, sigue disponible en plataformas como Hulu o Paramount+, lo que permite tanto la nostalgia como un análisis renovado. Sin embargo, ni siquiera un fenómeno así escapa a los tropiezos propios de las series longevas.
El desliz en la memoria navideña
Precisamente, uno de los errores más curiosos –y debatidos– tiene lugar en el episodio especial «Christmas Amnesia» (tercera temporada). En esta entrega emitida hace ya casi tres décadas, la joven bruja borra accidentalmente los recuerdos de la Navidad en el mundo mortal tras asistir a una extraña fiesta antinavideña en el Other Realm. El desarrollo del capítulo lleva a Sabrina a reencontrarse con el espíritu festivo perdido e incluso cruzarse con el auténtico Papá Noel (Kay E. Kuter). Sorpresa: Sabrina queda absolutamente perpleja al descubrir que Santa Claus existe… algo que resulta difícil de justificar para los seguidores atentos.
Un encuentro anterior convenientemente olvidado
Y es que apenas un año antes, en «Sabrina Claus» (temporada dos), ya se había producido un hecho clave: la protagonista no solo conocía al legendario personaje sino que llegaba a ayudarle directamente tras su accidente doméstico. En ese episodio, Sabrina aprendía lecciones sobre generosidad acompañada de Bob (John Ratzenberger), quien finalmente resultaba ser Santa Claus. Incluso asumía ella misma la tarea de repartir regalos por todo el planeta.
Varios elementos explican este curioso lapsus:
- Búsqueda prioritaria del gag navideño sobre la coherencia argumental.
- Tendencia habitual en sitcoms a sacrificar continuidad por diversión puntual.
Culto imbatible y debate sobre la coherencia
A pesar de estas inconsistencias –que hoy provocan tanto sonrisas como discusiones entre fans–, Sabrina, cosas de brujas mantiene intacta su condición de serie emblemática. La cuestión persiste: ¿hasta qué punto debemos exigir rigor narrativo en las comedias ligeras? Por lo visto, ni siquiera una amnesia festiva consigue empañar el encanto duradero del clásico noventero.