Polémica legal por Tarzán prohibido para menores con Bo Derek

Metro-Goldwyn-Mayer / PR-ADN
La demanda contra MGM gira en torno a la película protagonizada por Bo Derek, una versión de Tarzán que fue prohibida para menores. El litigio expone cuestiones legales sobre los límites de distribución y acceso a contenidos considerados inapropiados.
Tl;dr
- Tarzan sobrevive a polémicas y reinvenciones generacionales.
- Conflictos legales por derechos no detienen nuevas adaptaciones.
- El mito persiste en la cultura pop mundial.
La eterna vigencia de Tarzan, mito sin fecha de caducidad
Resulta sorprendente comprobar cómo Tarzan continúa fascinando a audiencias de todas las edades, incluso cuando sus aventuras se ven envueltas en controversias o reimaginaciones radicales. Desde la década de los setenta hasta hoy, el legendario hombre-selva ha sabido adaptarse a los gustos y expectativas de cada generación, aunque ello suponga arriesgar con propuestas controvertidas o incluso disputadas legalmente.
Escándalos y éxito comercial: el caso Bo Derek
La película «Tarzan, el hombre mono», dirigida por John Derek y estrenada en 1981, ilustra bien este fenómeno. A pesar del escepticismo inicial y las críticas mordaces –excepto alguna voz aislada como la de Roger Ebert–, la cinta arrasó en taquilla gracias al magnetismo de su protagonista, Bo Derek, conocida entonces por «10» de Blake Edwards. El público acudió en masa, intrigado por un enfoque mucho más sensual del clásico personaje; el resultado fue rotundo: más de 37 millones de dólares recaudados para un presupuesto ocho veces inferior.
Pugna legal por los derechos del hombre-selva
Sin embargo, la historia no estuvo exenta de conflictos. Los herederos legales de Edgar Rice Burroughs, agrupados en el llamado Burroughs estate, intentaron frenar la proyección alegando una visión demasiado adulta y ajena al espíritu original. La batalla llegó hasta la United States Court of Appeals for the Second Circuit. Finalmente, la justicia respaldó a MGM, que pudo seguir explotando al personaje y dando rienda suelta a versiones cada vez más libres.
Nuevos rostros y soportes para un mito incombustible
A lo largo del tiempo, otros intentos han buscado revitalizar la franquicia. Tras la icónica etapa de Johnny Weissmuller, surgieron propuestas tan dispares como la serie animada producida por Filmation, emitida en CBS desde 1976, destinada a conquistar a las nuevas generaciones. Incluso tras producciones ambiciosas como «Greystoke» –avalada por tres nominaciones al Oscar pero floja en recaudación– o el salto a la animación digital con Disney en 1999, el mito no ha perdido fuerza. Ni siquiera los tropiezos comerciales recientes han logrado apagar una llama que parece inextinguible.
Varios elementos explican esta resistencia cultural:
- Adaptabilidad mítica: Capacidad de reinventarse según cada época y formato.
- Atracción atávica: El eterno duelo entre naturaleza y civilización.
- Apuesta creativa: Decisiones audaces que mantienen viva la conversación.
Al final, pese a litigios o giros artísticos inesperados, Tarzan conserva ese halo irreductible que lo mantiene firmemente arraigado en el imaginario colectivo global.