Dos estudios rivales crearon un clásico del cine catástrofe 70s

20th Century Fox / PR-ADN
En la década de los setenta, dos estudios rivales sorprendieron a la industria cinematográfica al unir fuerzas para producir una de las películas de desastres más emblemáticas de la época, marcando un hito en la colaboración entre grandes productoras.
Tl;dr
- Fusión inédita entre dos estudios rivales en Hollywood.
- Choque de egos entre Paul Newman y Steve McQueen.
- «The Towering Inferno» triunfó crítica y comercialmente.
Una competencia inesperada en la cima de Hollywood
En el mundo del cine, pocas veces se ha presenciado una historia tan peculiar como la gestación de «The Towering Inferno». Corría 1974 y dos de los mayores estudios de Hollywood, Warner Bros. y 20th Century Fox, planeaban lanzar a la vez grandes producciones sobre un rascacielos consumido por las llamas. Cada uno poseía los derechos de novelas diferentes —«The Tower» y «The Glass Inferno»— pero compartían el temor a anularse mutuamente en taquilla.
La fórmula para una superproducción irrepetible
Lejos de prolongar la rivalidad, el productor conocido como «el maestro del desastre», Irwin Allen, propuso algo insólito: unir fuerzas. Así nació una colaboración sin precedentes, donde ambos estudios compartieron gastos —una cifra descomunal para su época, 14 millones de dólares— y dividieron responsabilidades: distribución nacional para Fox, internacional y televisión para Warner. Esta unión estratégica permitió reclutar a algunas de las mayores estrellas del momento.
Tensiones en el rodaje: Newman versus McQueen
Sin embargo, no todo fue cooperación tras las cámaras. El ambiente se caldeó rápidamente entre dos gigantes: Paul Newman, que interpretaba al arquitecto Doug Roberts, y Steve McQueen, en la piel del jefe de bomberos Michael O’Hallorhan. La admiración mutua por la velocidad no bastó para suavizar un enfrentamiento profesional. De hecho, las demandas de McQueen —especialmente su exigencia de igualar las líneas de diálogo con Newman— acabaron tensando aún más el clima durante el rodaje.
Varios elementos explican esta fricción constante:
- Búsqueda obsesiva por protagonismo en pantalla.
- Diferencias en enfoques interpretativos.
- Aspiraciones personales divergentes.
Un legado forjado entre rivalidades y éxito mundial
Pese a todo, el resultado superó cualquier expectativa. Estrenada en diciembre de 1974, la película recaudó más de 203 millones de dólares a nivel global y recibió ocho nominaciones a los premios Oscar. Aunque jamás volvieron a compartir proyecto, lo cierto es que la química entre sus protagonistas sigue fascinando medio siglo después. Una lección sutil: incluso en medio de luchas internas y estrategias comerciales arriesgadas, el cine americano logra convertir la tensión en éxito rotundo.