Descubre la dieta secreta de Rocky según la novela original

Metro-Goldwyn-Mayer / PR-ADN
El proyecto Dernière Chance revela detalles poco conocidos sobre la dieta de Rocky, explorando los secretos alimenticios del famoso boxeador tal como fueron presentados en la novela original que inspiró la icónica saga cinematográfica.
Tl;dr
- El ritual alimenticio eridiano resulta impactante y tabú.
- La película suaviza los detalles gráficos del libro.
- La novela muestra mayor intimidad y malestar en las comidas.
Una visión diferente de la alimentación alienígena
En el universo planteado por Andy Weir en su novela Proyecto Dernière Chance, la relación entre humanos y eridianos se construye también alrededor de la mesa, aunque sería más apropiado decir “en torno al ritual alimenticio”. Si bien la adaptación cinematográfica firmada por Phil Lord, Chris Miller y con guion de Drew Goddard, opta por abordar estos encuentros con una mirada cómica, lo cierto es que la obra original va mucho más allá, adentrándose en terrenos incómodos e incluso grotescos.
Códigos privados: pudor y desagrado
El filme nos deja entrever que Rocky, el eridiano protagonista, considera su forma de comer como algo bello o casi poético. Sin embargo, el texto de Weir dibuja una escena radicalmente distinta. El alienígena siente un profundo pudor respecto a este acto, que describe sin rodeos como “biológico”, “íntimo” y hasta “repugnante”. Cuando Ryland Grace –el humano implicado en esta aventura– intenta indagar o comentar algo al respecto, Rocky corta cualquier conversación con un escueto “No talk”. La tensión que surge de estas diferencias culturales aporta una dimensión muy humana al relato, generando situaciones tan divertidas como incómodas.
Un proceso gastronómico ajeno a todo lo conocido
A diferencia de cualquier costumbre terrestre, los eridianos siguen un proceso alimenticio difícilmente asimilable para nosotros:
- Primero eliminan los residuos digestivos a través de un orificio situado en el bajo torso.
- Luego ingieren lentamente los alimentos previamente preparados con sus propias manos.
- Finalmente cierran dicho orificio y se retiran a descansar.
Ni dientes ni masticación ni órganos móviles intervienen. Todo sucede mediante una apertura única, dejando poco margen para la interpretación romántica.
Pantalla vs. páginas: lo que el cine calla
La versión para cines prescinde conscientemente de gran parte del detalle gráfico presente en el libro. Se apuesta por la ligereza y el humor, pero se sacrifica así la carga íntima y tabú concebida por Weir. Es fácil preguntarse si algún día el séptimo arte podrá plasmar sin cortapisas ese tipo de secretos literarios que continúan fascinando –y perturbando– a quienes prefieren perderse entre páginas antes que en butacas. Lo cierto es que tras conocer a fondo este peculiar rito culinario extraterrestre, cualquier cena intergaláctica difícilmente volverá a parecer inocente.