Regla de Star Trek que influyó en los Cylons de Battlestar Galactica

Syfy / PR-ADN
Uno de los responsables de Battlestar Galactica estableció una norma particular para los Cylons, tomando como referencia una directriz de la icónica Star Trek, lo que influyó en el desarrollo y comportamiento de estos personajes dentro de la serie.
Tl;dr
- Cylons reinventados con apariencia y emociones humanas.
- No siguen la mentalidad colectiva tipo Borg.
- Antagonistas complejos y emocionalmente ambiguos.
La transformación de los Cylons en Battlestar Galactica
La evolución de los Cylons en la serie Battlestar Galactica, que renació a comienzos de los años 2000, supuso una ruptura total con la imagen tradicional del robot frío y mecánico. Los nuevos modelos, lejos de aquellas formas metálicas y voces distorsionadas por vocoder, aparecieron como entidades humanoides dotadas de sentimientos, capaces no solo de amar sino también de adaptarse y cambiar.
Más que simples copias: la identidad Cylon
Un aspecto clave reside en la ambigüedad que rodea a estos antagonistas. Cada modelo de Cylon existe en múltiples versiones, pero todas conservan recuerdos y vivencias propias. Este matiz queda reflejado en personajes tan emblemáticos como el Número Seis, interpretado por Tricia Helfer, o el Número Ocho, encarnado por Grace Park. Entre ellas destacan figuras como Boomer y Athena, cuya evolución a lo largo de la trama subraya esa diversidad interna: Boomer, infiltrada sin conocer su verdadera naturaleza; Athena, capaz incluso de desafiar sus orígenes para salvar al humano al que ama.
Varios elementos explican esta riqueza narrativa:
- Diversidad emocional entre clones aparentemente idénticos.
- Conflictos internos intensificados por relaciones personales.
- Individualidad frente al concepto clásico del «enjambre» robótico.
Distintos a los Borg: complejidad frente a uniformidad
El equipo creativo liderado por Ronald D. Moore apostó desde el principio por evitar el esquema habitual del colectivo al estilo Borg de Star Trek. En palabras del propio Moore —quien dejó claro este enfoque en la «biblia» de la serie— los Cylons resultan inquietantes precisamente porque mantienen su singularidad pese a compartir un vínculo difícilmente explicable. Así se alejan del peligroso estereotipo del villano invencible y monolítico.
Mientras los Borg impresionaron en sus inicios gracias a su frialdad casi absoluta, para después perder parte de su mística, los Cylons conservaron siempre un inquietante poso humano. Incluso personajes como John Cavil (Número Uno), empeñados en superar sus propios límites para convertirse en «mejores máquinas», terminan revelando las contradicciones e imperfecciones propias de sus creadores humanos.
Legado e impacto narrativo
Este planteamiento ha permitido que los Cylons permanezcan como antagonistas memorables: máquinas con capacidad de sentir, que actúan como espejos oscuros pero tremendamente humanos. La serie apostó así por antagonistas capaces tanto de fascinar como de provocar auténtica inquietud, consolidando el lugar de Battlestar Galactica entre las ficciones más influyentes dentro del género ciencia-ficción televisiva.