Películas de terror de los 70 inspiradas por Tiburón de Spielberg

Universal Pictures / PR-ADN
El éxito arrollador de la célebre película de Steven Spielberg sobre un tiburón asesino marcó profundamente el cine, sirviendo de inspiración directa para otro icónico filme de terror que se consolidó como clásico en la década de los setenta.
Tl;dr
- Toho encargó un «Jaws» japonés a Nobuhiko Obayashi.
- El resultado, «House», fue radicalmente original y surrealista.
- Hoy es un filme de culto apreciado por su audacia.
Un encargo inesperado en plena crisis creativa
A mediados de los años setenta, la industria cinematográfica japonesa se hallaba en una fase de replanteamiento. Mientras la Nouvelle Vague nipona comenzaba a perder impulso y el auge de los filmes de yakuza mostraba claros signos de desgaste, estudios emblemáticos como Toho buscaban fórmulas para revitalizar el interés del público. Fue entonces cuando, cautivados por el éxito arrollador de «Jaws» (Les Dents de la mer) de Steven Spielberg, decidieron encargar a un director novel su propia versión japonesa del fenómeno.
Nace una rareza: la visión singular de Obayashi
En lugar de optar por una imitación convencional, Nobuhiko Obayashi, quien hasta entonces se había labrado una reputación principalmente en la publicidad televisiva, desvió completamente las expectativas del estudio. Sin experiencia previa en largometrajes y perplejo ante el desafío comercial planteado, recurrió a una fuente inesperada: su hija Chigumi. De sus miedos infantiles —en particular la idea inquietante de «una casa que devora chicas»— surgió el núcleo conceptual que definiría a «House (Hausu)».
Varios elementos explican cómo este punto de partida tan peculiar terminó cristalizando en una obra absolutamente inclasificable:
- Surréalismo visual: desde pianos carnívoros hasta sandías decapitadas emergiendo de pozos.
- Música compuesta antes incluso del rodaje, condicionando atmósferas y actuaciones.
- Narrativa guiada más por la lógica onírica que por convenciones comerciales.
Del anonimato al estatus icónico internacional
La película vio la luz en 1977 como un auténtico desafío a los cánones del momento. Su tono desenfadadamente surrealista, impulsado por una banda sonora ya concluida antes del rodaje, marcó distancia respecto al cine convencional japonés e internacional. Sin embargo, ese atrevimiento no fue inmediatamente comprendido fuera de Japón. Durante décadas pasó casi inadvertida en Occidente.
No sería hasta el año 2010 cuando, gracias a una nueva distribución auspiciada por la prestigiosa Criterion Collection, el filme empezó a ser reivindicado por una audiencia global fascinada por su audacia visual y conceptual.
Culto y legado: mucho más allá del pastiche comercial
Paradójicamente, aquello que nació como un intento oportunista de subirse al carro del blockbuster estadounidense acabó superando cualquier expectativa. Al huir conscientemente del simple plagio y apostar por el riesgo creativo, Obayashi transformó un encargo mercantil en uno de los referentes indiscutibles del cine experimental japonés. Hoy, «House» permanece como símbolo inequívoco para quienes buscan experiencias cinematográficas fuera de lo común.