Actor de Deep Space Nine revela mala experiencia en The Next Generation

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Un actor fundamental de Deep Space Nine tuvo una experiencia negativa durante su paso por The Next Generation, lo que marcó su percepción sobre ambas series dentro del universo de Star Trek y dejó huella en su trayectoria profesional.
Tl;dr
- Behr encontró libertad creativa en Deep Space Nine.
- Su experiencia en The Next Generation fue frustrante.
- Camaradería, pero restricciones, marcaron su paso por la franquicia.
De los márgenes a la galaxia: los inicios de Ira Steven Behr
Pocos nombres han dejado una huella tan profunda en el universo de Star Trek como el de Ira Steven Behr. Sin embargo, su trayectoria no comenzó en el epicentro del fenómeno. Tras unos discretos pasos por títulos olvidados como «Jessica Novak» y «Bret Maverick» durante los años ochenta, la serie «Fame» supuso para él un primer gran salto. Trece episodios escritos y veintitrés producidos consolidaron su perfil y llamaron, con el tiempo, la atención de quienes dirigían la emblemática franquicia intergaláctica.
The Next Generation: una experiencia tan formativa como frustrante
El fichaje de Behr para la tercera temporada de The Next Generation (TNG), considerada por los seguidores como un punto de inflexión cualitativo, parecía anunciar una etapa brillante. No obstante, el guionista recuerda esa etapa con matices muy distintos. Más allá del entusiasmo inicial, la atmósfera que se respiraba en la sala de guionistas era opresiva; las directrices estrictas y el control exhaustivo sobre los procesos creativos limitaron sus aportaciones. Él mismo ironiza al definir esa época como “el Connecticut de Star Trek: encorsetado y previsible”. Pese a trabajar junto a figuras clave como Gene Roddenberry, confiesa que la creatividad quedaba muchas veces relegada a un segundo plano por las normas impuestas.
Camaradería profesional y límites insalvables
No todo resultó desalentador. Los vínculos con compañeros como Ron D. Moore, Rene Echevarria, Hans Beimler o Richard Manning, aportaron momentos genuinos y complicidad dentro del equipo. En palabras del propio Behr, esas relaciones permitieron construir algunos relatos memorables pese a las circunstancias adversas. Sin embargo, ese entorno reglamentado terminó pesando más que cualquier amistad laboral; abandonar TNG nunca fue motivo de arrepentimiento para él.
El renacimiento creativo en Deep Space Nine
La trayectoria de Behr dio un giro inesperado gracias a su relación con Michael Piller. Tras varias conversaciones —y algún partido de béisbol—, Piller le animó a sumarse al nuevo proyecto: Deep Space Nine (DS9). Fue entonces cuando Behr encontró finalmente el terreno fértil para desarrollar ideas propias sin ataduras, llegando a convertirse en productor y showrunner de la serie. Así pudo dejar su impronta duradera en uno de los capítulos más audaces y complejos del universo Star Trek.