Batman y Robin: El fracaso más recordado del cine noventero

Warner Bros. Pictures / PR-ADN
La película protagonizada por Batman y Robin se convirtió en un símbolo de los excesos visuales y narrativos que caracterizaron ciertas superproducciones de los años noventa, dejando una huella imborrable en la cultura popular de la década.
Tl;dr
- Cambio de tono alejándose del estilo oscuro anterior.
- Fracaso comercial y crítico pese al gran presupuesto.
- Redescubrimiento tardío como fenómeno kitsch y queer.
Un giro inesperado en Gotham
El estreno de Batman et Robin en 1997 marcó un antes y un después para la célebre franquicia. Con la dirección de Joel Schumacher, Warner Bros. Pictures apostó por dejar atrás la atmósfera sombría de Tim Burton, que había definido al superhéroe desde finales de los años ochenta. La intención era clara: rejuvenecer el universo de Gotham con un tono lúdico, influenciado por la serie televisiva sesentera. Así, George Clooney asumió el papel principal, enfrentándose a villanos caricaturescos que nunca llegaban a inquietar realmente.
Entre el juguete y el fracaso
El cambio de rumbo no fue casual. Desde el estudio se impuso un criterio mercantilista: el filme debía ser lo más «toyetic» posible, facilitando la venta de disfraces y figuras para el público infantil. Los resultados saltan a la vista en cada escena: coloridos trajes, extravagantes vehículos y escenarios desbordados de artificio. Sin embargo, esta estrategia terminó jugando en contra del propio largometraje. Aunque la inversión alcanzó los 160 millones de dólares, apenas se recuperaron 238 millones; cifras decepcionantes para una superproducción que aspiraba a mucho más.
Avisos tempranos y críticas demoledoras
En palabras del propio Chris O’Donnell, quien interpretó a Robin, el ambiente en torno al proyecto pronto se volvió tóxico. La promoción estuvo marcada por una hostilidad mediática insólita: «Había tanta animadversión que incluso Schumacher perdió el ánimo», recordaba el actor. A pesar del duro golpe, O’Donnell reconoce que aquella experiencia le enseñó una valiosa lección sobre los vaivenes de Hollywood.
Varios elementos explican este descalabro:
- Apuesta estética excesiva, priorizando lo visual sobre el contenido.
- Pérdida del tono oscuro que había cautivado al público original.
- Saturación publicitaria enfocada al merchandising.
Redención y culto inesperado
Sin embargo, ni siquiera los peores estrenos están exentos de redención con el paso del tiempo. El inconfundible aire camp y los guiños queer han conquistado a nuevas generaciones de espectadores, sobre todo en proyecciones nocturnas o festivales especializados. Alicia Silverstone, Batgirl en la película —y premiada con un Razzie—, celebra con ironía este fenómeno: «¡Batgirl ha resucitado! Ahora muchos me cuentan que es su favorita… especialmente mis amigos gays». El fugaz regreso de Clooney en «The Flash» no cambió la suerte taquillera, pero deja claro que incluso los fracasos pueden reinventarse en las vitrinas del culto pop.