Conexiones ocultas entre Alien y el universo de las Backrooms

A24 / PR-ADN
La célebre franquicia Alien mantiene una conexión inesperada y perturbadora con el universo de las Backrooms, una relación que intriga tanto a fanáticos del terror clásico como a quienes exploran los nuevos mitos digitales en la cultura popular.
Tl;dr
El auge de una nueva figura en el terror
Resulta curioso que, bajo capas de maquillaje y prótesis, apenas nadie reconozca a Robert Bobroczkyi. Sin embargo, este actor rumano —de impactantes 2,31 metros de altura— ha irrumpido con fuerza en el panorama del cine de horror. Su último trabajo en «Backrooms», la esperada adaptación cinematográfica de la popular creepypasta, le consolida como referente para dar vida a criaturas tan inquietantes como inolvidables.
De Alien a los espacios inquietantes: una trayectoria ascendente
Antes de impresionar al público con su interpretación en «Backrooms», Bobroczkyi sorprendió en 2024 al encarnar a “l’Offspring” en «Alien: Romulus». Allí, su cuerpo realista —combinado con avanzados efectos especiales— dio forma a un ser híbrido y desasosegante: mitad humano, mitad xenomorfo, nacido tras la exposición del personaje de Kay (Isabela Merced) al célebre “black goo” de «Prometheus». La criatura, que crece ante los ojos del espectador, recorre las últimas escenas del filme dejando un poso difícil de olvidar. Más allá del impacto visual, es la inquietud corporal lo que termina por incomodar profundamente.
Nuevos monstruos para una era liminal
En «Backrooms», Bobroczkyi se transforma en “Pirate Clark”, un doble distorsionado y caníbal del dueño de una tienda (interpretado por Chiwetel Ejiofor). Esta figura monstruosa persigue a la terapeuta protagonista (Renate Reinsve) a través de escenarios que redefinen el miedo contemporáneo. El film encarna plenamente esa corriente conocida como horror liminal, donde los espacios vacíos e impersonales —tan cotidianos como desasosegantes— adquieren un peso casi tan grande como las amenazas físicas. El desconcierto surge precisamente cuando lo familiar se convierte en fuente de terror.
Varios elementos explican esta fascinación reciente:
- Lugares comunes transformados en paisajes hostiles;
- Malaise ante criaturas que rozan lo humano sin llegar a serlo;
- Sutil incomodidad causada por la estética del vacío.
Cines que acogen el miedo cotidiano
Hoy, producciones como «Backrooms» consiguen perturbar gracias al sencillo recurso de distorsionar ambientes conocidos: un sótano comercial o un pasillo desierto bastan para que el espectador sienta cómo el silencio y la ausencia abren paso al temor más profundo. En este contexto, la presencia —casi siempre irreconocible— de Bobroczkyi aporta una verosimilitud incómoda e hipnótica. De algún modo, sus monstruos parecen acechar justo donde termina lo ordinario y empieza lo inexplicable.
«Backrooms» puede verse actualmente en cines.