El Fracaso de The Frighteners y su impacto en Peter Jackson

WingNut Films / PR-ADN
El filme The Frighteners, estrenado en 1996, marcó un punto de inflexión en la carrera de Peter Jackson. Aunque su recepción fue tibia y no cumplió las expectativas comerciales, influyó decisivamente en el futuro del reconocido director neozelandés.
Tl;dr
- Peter Jackson debutó con cine gore y transgresor.
- The Frighteners marcó su salto al cine digital.
- Fracaso comercial, pero clave para su futuro éxito.
De los excesos gore a Hollywood
Antes de convertirse en el artífice de la saga de El Señor de los Anillos, el cineasta neozelandés Peter Jackson forjó su reputación en los márgenes del cine más extremo. Su primer largometraje, Bad Taste, rodado con apenas 25.000 dólares, ya dejaba claras sus intenciones: escenas explícitas, humor negro y una inclinación por lo grotesco que rozaba lo nauseabundo. Poco después, con Meet the Feebles, se atrevió a trasladar la estética de los Muppets a un universo dominado por la drogadicción y las enfermedades venéreas. El punto culminante de esta etapa llegó en 1992 con Braindead (Dead Alive), considerado aún hoy uno de los filmes más sangrientos jamás realizados.
Un salto digital y ambicioso
El reconocimiento internacional llegó tras el impactante biopic Heavenly Creatures. Animado por este éxito, Jackson se aventuró a conquistar Hollywood en 1996 con The Frighteners. La película, protagonizada por Michael J. Fox y respaldada por la productora Universal, supuso un desafío técnico: abandonando el maquillaje artesanal, el director apostó decididamente por los efectos digitales. La participación de figuras como Danny Elfman (banda sonora) y Robert Zemeckis (productor ejecutivo) elevó aún más las expectativas.
Efectos controvertidos y recepción desigual
La trama gira en torno a Frank Bannister, un charlatán que colabora con fantasmas para estafar a sus clientes simulando exorcismos. Pero pronto se ve superado por una amenaza espectral genuina que aterroriza a su comunidad. Si bien algunos críticos apreciaron el ritmo frenético y las referencias visuales a cómics y series como Tales from the Crypt, el uso pionero de imágenes generadas por ordenador fue recibido con escepticismo. El estudio neozelandés Wētā Workshop, aún sin experiencia consolidada en lo digital, no logró convencer a todos.
Balanza comercial y legado inesperado
Algunos elementos explican esta tibia acogida:
- Competencia feroz: coincidió en cartelera con éxitos como Independence Day.
- Acontecimiento deportivo global: los Juegos Olímpicos de Atlanta restaron atención mediática.
- Estrategia promocional confusa: mensajes publicitarios poco claros.
Con todo, pese a actuaciones destacadas como la de Jeffrey Combs, la película apenas alcanzó un 67% en Rotten Tomatoes y recaudó solo 29 millones de dólares a nivel mundial, quedándose lejos de lo esperado para un proyecto tan ambicioso. Sin embargo, sería precisamente este traspiés lo que permitiría a Jackson afinar su dominio del universo digital; una experiencia crucial para conquistar años después las adaptaciones cinematográficas más ambiciosas jamás rodadas en Nueva Zelanda.