Primer guion de Conan el Bárbaro: la obra maestra de Oliver Stone

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El primer guion de Conan el Bárbaro escrito por Oliver Stone se destacó por su desmesura y ambición, marcando un hito en la historia del personaje al presentar una visión audaz y cargada de elementos extremos.
Tl;dr
- Oliver Stone imaginó un guion psicodélico y postapocalíptico.
- John Milius rehizo el proyecto y lo ancló en la fantasía clásica.
- El film triunfó entre el público, pese a críticas iniciales.
Un guion desbordado por la imaginación de Oliver Stone
Cuando Oliver Stone recibió el encargo de escribir el guion para Conan el Bárbaro, pocos podían anticipar el rumbo que tomaría su pluma. En un periodo marcado por sus excesos personales —él mismo relataría años después esta etapa al límite en su biografía—, el escritor planteó una visión radicalmente distinta: trasladar a Conan miles de años tras la caída de la Atlántida, a un mundo devastado poblado por mutantes y criaturas surrealistas. El libreto era tan ambicioso como insólito; una amalgama entre relato de heroic fantasy y delirio postapocalíptico.
Milius toma las riendas: De lo inabarcable al mito clásico
Sin embargo, la productora se topó rápidamente con los límites de esa desmesura. Considerando aquel guion «infilmable», optaron por dar un giro radical: pusieron al mando a John Milius, quien no dudó en empezar casi desde cero. Apenas sobrevivieron dos secuencias del borrador original —la crucifixión y el asalto al castillo—. Milius imprimió su propio sello recurriendo a fuentes tan variadas como los relatos mitológicos, epopeyas orientales o referencias clásicas, logrando así dotar al film de una atmósfera oscura y sofisticada, muy alejada del espectáculo lisérgico inicialmente previsto.
Aciertos comerciales y culto inesperado
Aunque la crítica especializada recibió con escepticismo la película tras su estreno en 1982 —algunos la tacharon incluso de simple fantasía adolescente—, el público respondió con entusiasmo. La cifra resulta reveladora: cerca de 79 millones de dólares recaudados frente a una inversión que apenas superaba los veinte millones. El éxito fue tal que se produjeron rápidamente continuaciones como «Conan the Destroyer» y un spin-off titulado «Red Sonja». No obstante, ni las secuelas ni los derivados lograron replicar el impacto inicial.
Permanencia y nostalgia en torno al bárbaro
Hoy día, Conan el Bárbaro sigue ocupando un lugar privilegiado en la cultura popular, convertido en referencia para los amantes del cine de acción pura. No deja de circular cierto mito sobre aquel primer guion extravagante que nunca llegó a rodarse. ¿Volverá algún día ese Conan posmoderno y mutante? La pregunta permanece abierta entre los aficionados más fieles.