Significado y origen del aspecto aterrador de las Backrooms

A24 / PR-ADN
El fenómeno de las Backrooms ha capturado la atención del público por su estética inquietante y perturbadora. La película explora visualmente estos espacios infinitos, generando una sensación de ansiedad y desconcierto a través de su atmósfera visual única.
Tl;dr
- Backrooms explora el terror de la memoria y el olvido.
- Su estética evoca nostalgia e inquietud pre-Internet.
- Liminal horror transforma lo cotidiano en profundamente inquietante.
Un fenómeno viral con raíces misteriosas
La fascinación mundial por Backrooms se remonta a un origen inesperado: en 2019, una imagen anónima publicada en el foro 4chan despertó la imaginación colectiva. A simple vista parecía una fotografía trivial de un local renovado del Wisconsin, pero la atmósfera indefinible que desprendía —un aire de abandono y memoria desdibujada— pronto capturó a miles de internautas. Así nació un mito digital que, años después, ha encontrado su traducción cinematográfica bajo la dirección de Kane Parsons, quien ya había conquistado a una audiencia fiel desde su serie en YouTube.
Liminal horror: más allá del miedo convencional
Resulta innegable que el auge del llamado liminal horror debe mucho a la creatividad de Parsons. En su propuesta, lo perturbador surge precisamente de lo cotidiano: pasillos infinitos y habitaciones vacías evocan espacios familiares, pero transformados en escenarios inquietantes. El largometraje sitúa su acción en los años noventa, rescatando ese sentimiento ambiguo propio de la era previa a Internet, donde los recuerdos podían distorsionarse con facilidad y cierta melancolía impregnaba lo cotidiano.
La película se nutre de este clima ambiguo: los personajes parecen reconocibles pero presentan detalles que no encajan del todo, como si fueran duplicados imperfectos —los denominados Still Life—. El propio actor Chiwetel Ejiofor, que interpreta a Clark, compara la experiencia con pedir a alguien que nunca ha visto un perro que intente dibujarlo: aunque algunos elementos resultan familiares, algo siempre resulta desconcertante.
Memoria, olvido y amenaza intangible
Lejos de limitarse al susto fácil, Backrooms explora temores universales ligados a la fragilidad del tiempo y la memoria. El espectador asiste al desconcierto que provocan decorados casi nostálgicos pero irremediablemente alterados. Esta tensión encuentra reflejo en varios recursos destacados:
- No-clipping: irrumpir involuntariamente en un mundo fuera de toda lógica.
- Aire surrealista reminiscentes de Dalí o Jodorowsky.
- Sensación persistente de amenaza sin nombre ni forma clara.
El eco del terror tras el último fotograma
En última instancia, Backrooms no solo ofrece una experiencia aterradora; plantea preguntas sobre nuestras propias grietas emocionales y esos recuerdos inciertos donde reside buena parte del verdadero miedo. Quizá todos convivimos ya con nuestro particular «Backrooms» interior, ese espacio mental donde nostalgia y desconcierto caminan juntos mucho después de acabar la película.